martes, 3 de noviembre de 2015

Conociendo la Sana Doctrina

Conociendo la Sana Doctrina


Una de las cosas básicas para el creyente es conocer la sana doctrina, un creyente que sabe lo que cree no caerá en las garras de una secta.

En los foros y grupos de internet me he encontrado con gentes de diversos grupos que tienen toda clase de doctrinas raras en cuanto a la Biblia, realmente es sorprendente lo que algunas personas pueden creer.

El conocer la doctrina bíblica nos permite en no caer en errores.

En esta entrada veamos las bases de una sana doctrina.


1. La Fuente de Autoridad

2 Timoteo 3:14-17
14 Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste,  sabiendo de quién has aprendido;
15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras,  las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.
16 Toda la Escritura es inspirada por Dios,  y útil para enseñar,  para redargüir,  para corregir,  para instruir en justicia,
17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,  enteramente preparado para toda buena obra.

La declaración doctrinal de toda iglesia sana debe incluir primeramente que la Biblia; constando de 66 libros del Antiguo y Nuevo Testamento, es una revelación divina en la que los manuscritos originales fueron inspirados verbalmente por el Espíritu Santo.

No tenemos libros extras en la Biblia ni tampoco libros aparte:

Gálatas 1:6-9
6  Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo,  para seguir un evangelio diferente.
7  No que haya otro,  sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.
8  Mas si aun nosotros,  o un ángel del cielo,  os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado,  sea anatema.
9  Como antes hemos dicho,  también ahora lo repito:  Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido,  sea anatema.

La Biblia es absoluta en su autoridad; completa en su revelación, final en su contenido y sin ningún error en sus declaraciones.

En la Biblia esta todo lo que es necesario para el servicio a Dios y para nuestra salvación, por eso es la autoridad suprema y final en todos los asuntos de fe y conducta; y es la única regla y norma por la cual debe ser juzgada toda enseñanza.


2. La Doctrina de la Trinidad

1 Juan 5:7
7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno.

Una de las doctrinas más importantes de la Biblia es la de la trinidad, este es un punto de ataque de las distintas sectas, sean antiguas o modernas y del que debemos estar preparados para debatir.

La trinidad consta de tres personas, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, los cuales son un solo Dios, tanto en substancia como en poder y gloria.

Los grupos sectarios y heréticos dicen que la trinidad no es bíblica porque 1 Juan 5;7 no se encuentra en los manuscritos originales, lo cual no es cierto, pero podemos verla en otros versos como: Mateo 3;16-17, 28:19 y 2 Corintios 13:14.


3. La Persona de Jesucristo

Mateo 22:41-44
41 Y estando juntos los fariseos,  Jesús les preguntó,
42 diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David.
43 El les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor,  diciendo:
44 Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?
45 Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo?

Otro de los puntos importantes cuando tratamos con las sectas es cual es el pensamiento que tienen acerca de Jesucristo.

Jesucristo es la imagen misma del Dios invisible, perfecto en su deidad y en su humanidad; es uno con el Padre desde la eternidad.

Entró al mundo mediante el nacimiento virginal de María por obra del Espíritu Santo; con el propósito de morir por el hombre tomando su lugar en la cruz.

Luego de morir por nuestros pecados y habiendo descendido 3 días a las partes más bajas de la tierra, Dios lo resucitó de los muertos y lo sentó a su diestra en los lugares celestiales donde está intercediendo a favor de los que creen en él.

El vendrá otra vez, personal, corporal y visiblemente a jugar a los vivos y a los muertos y establecer su reino.

Podemos ver esto en: Mateo 1:18-25; Hechos 2:31-36; Filipenses 2:5-8, Colosenses 1:15-18; Hebreos 4:14-16, Apocalipsis 20:4-6, 11-15 entre otros.


4. La Doctrina del Hombre

La obra maestra de Dios y sello de su creación.

En Génesis 2:26-27 dice: “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.”

En Génesis 2:7 vemos más específicamente la creación del hombre:“Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.”

Una traducción más exacta sería que Dios sopló espíritu de vida y el hombre fue un alma viviente.

En 1 Timoteo 5: 23 vemos la tricotomía del hombre: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”

Dios creo al hombre a su imagen como un ser trino. Teniendo un espíritu, un alma y un cuerpo.

Dios creo al hombre con libre voluntad y lo colocó en el huerto donde solo le advirtió que no coma el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal porque al hacerlo moriría (Génesis 2:16-17); pero luego de ser engañada la mujer por Satanás y comer el fruto prohibido, el hombre de libre voluntad decidió comerlo (Génesis 3:1-6), permitiendo que el pecado entre al mundo y muriendo espiritualmente.

Como dice en Romanos 5:12, la muerte paso a todos los hombres por cuanto todos pecaron.

Pero Dios no dejó a los hombres sin la oportunidad de recibir la salvación: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3:23-24).

Dios le ofrece ahora al hombre de recibir la salvación por medio de la redención de Cristo por nosotros.

Ahora le corresponde al hombre recibir o rechazar la salvación que Cristo proveyó para ellos (Juan 1:12, Marcos 16;15-16, Romanos 10:9-10 entre otros).


5. La Doctrina de la Salvación

De esto es de lo que venimos hablando al final del punto anterior; Dios ofreció la salvación gratuitamente a todos los hombres sin que el hombre tuviese que hacer algo para alcanzarla.

Efesios 2:8-9 es un verso muy claro acerca de este punto: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras,  para que nadie se gloríe.

La salvación es un regalo gratuito que Dios nos da por medio de su gracia y lo recibimos por medio de la fe.

Este regalo fue obtenido gracias al sacrificio de Jesucristo en la cruz, en el que Él voluntariamente tomó nuestro lugar y murió por nosotros llevando nuestro pecado en la cruz (1 Corintios 15:3. 1 Pedro 2:23-24).

Es al momento que recibimos a Jesús que nacemos de nuevo (Juan 3:3), pasamos de muerte a vida (1 Juan 3:14), y somos sellados con el Espíritu Santo (Efesios 1:13-14) y somos hechos nuevas criaturas en Cristo Jesús (2 Corintios 5:17).


6. La Doctrina de la Escatología

La doctrina escatológica o de los tiempos finales es una de las preocupaciones principales de los grupos sectarios, por eso debemos tener bien claro lo que nos enseña la Biblia al respecto.

En 1 Tesalonicenses 4:16-17 y 1 Corintios 15:51-58 nos encontramos con el rapto de la iglesia, en la cual los creyentes (vivos y muertos) serán transformados y arrebatados para encontrar al Señor en el aire, iniciando la semana final o Gran Tribulación, al final de la cual Jesucristo volverá por segunda vez personal, corporal y visiblemente para derrotar al Anticristo y su ejercito e instaurar su reino milenial habiendo atado a Satanás durante ese periodo de tiempo.

Al final del milenio Satanás será soltado por un corto tiempo; en el cual hará una guerra final contra el Señor, donde será finalmente vencido y echado al lago de fuego junto con su ejército.

Luego de eso será la segunda resurrección donde los malos serán resucitados y juzgados ante el Gran Trono Blanco, donde todo aquel cuyo nombre no se encuentre en el libro de la vida será echado en el lago de fuego mientras que los justos pasaremos la eternidad con el Señor (Mateo 24:29-30, 26:64; 2 Tesalonicenses 2;7; el capítulo 20 de Apocalipsis).

lunes, 2 de noviembre de 2015

Los Adventistas

Los Adventistas

Fundador

William Miller, fue un granjero de Pensilvania que nació el 15 de febrero de 1782, en Fitsfield y murió en Low Hampton el 20 de diciembre de 1849.

Miller era considerado entre sus amigos, como un Bautista consagrado, desinteresado y humilde.

Empezó a estudiar la Biblia cuando tenía 34 años, sin método teológico, solo orientado por un libro de concordancias. Pensó que había encontrado la clave para entender las profecías sobre el fin del mundo, en los libros del profeta Daniel y del Apocalipsis.

Aunque el fundador fue William Miller, el personaje central en la historia de la secta lo constituye Ellen G. White, cuyos escritos son considerados por la jerarquía y los adeptos de los Adventistas de Séptimo Día tan inspirados por Dios como la Biblia.


Historia

Su punto de partida lo constituyen las interpretaciones especiales de William Miller en relación con Daniel 8,14 (“Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.”); basándose en ellas profetizó el Fin del Mundo para el año 1843.

Al sobrevenir el fracaso, Miller comenzó a cambiar de fechas y anunció el Fin del Mundo para el 21 de marzo de 1844, el 18 de abril de 1844 y el 22 de octubre de 1844.

Paradójicamente este último fracaso proporcionaría a la secta uno de los puntales de su teología. El 23 de octubre de 1844, uno de los adeptos, llamado Hiram Edson, comunicó que había experimentado una visión en la que había visto cómo Cristo llegaba hasta un altar en el cielo. De esto se dedujo que Miller no se había equivocado en cuanto a la fecha, sino que sólo había errado en el lugar hacia el cual se dirigiría Cristo.

Posteriormente el Fin del Mundo volvería a ser anunciado por la secta en repetidas ocasiones entre ellas 1854 y 1873.

Es importante notar que, aunque rechazaron (por razones obvias) la creencia de Miller de que Jesús llegaría en 1843, los adventistas siguen con la misma cronología basada en el libro de Daniel y otros textos interpretados arbitrariamente. 

Como los Testigos de Jehová, Elena de White trató de interpretar algunos acontecimientos históricos de los siglos XVIII y XIX según las profecías de Daniel.

Desde el comienzo de la iglesia sabatista, el trabajo literario y el sistema de vender sus libros han tenido una parte importante en el crecimiento del grupo. Tienen casi 50 casas de publicaciones en más de 220 idiomas.

En muchos casos, los Adventistas del Séptimo Día han sido un precedente de las características de las sectas del siglo XX: utilizan actividades con fines proselitistas, como los cursillos para dejar de fumar; obligan a aportar cuotas económicas considerables y repetidas para pertenecer a la secta, crean negocios con el dinero que deben depositar los adeptos, intentan infiltrarse en las entidades paraeclesiásticas para aparecer como una iglesia más.


Doctrina adventista

Los adventistas consideran a las Sagradas Escrituras como la base de su fe y su moral, pero al interpretarlas las toman tan a la letra que se les ha llamado “Los más fundamentalistas de los fundamentalistas”.

Aunque su estudio sea sincero y reverente, los criterios de lectura y de interpretación que siguen los conduce a posiciones humanas con pretexto de ser fieles a Dios, y hacen que se conduzcan bajo el imperio de la letra antes que bajo la conducción del Espíritu. Por eso su insistencia fallida en la fecha de la venida de Cristo o la observancia del sábado.

El especial “camaleonismo” de esta secta y su astucia a la hora de infiltrarse en ambientes evangélicos, ha causado el que algunos hayan caído en el error de considerarla una iglesia evangélica más.

Igualmente, su explicación acerca del sacrificio expiatorio de Cristo, que ya no es para ellos la muerte de Jesús en la Cruz, ni su intercesión por nosotros en el cielo, sino el paso que hizo Jesús en 1844 hasta el lugar santísimo, para “completar y perfeccionar así su expiación”.

Esta visión de Hiram Edson es para ellos de suma importancia, a pesar de carecer de fundamentos bíblicos.

Son asiduos lectores de las Sagradas Escrituras, pero ignoran totalmente los pasajes Bíblicos que no concuerdan con sus ideas.

Su escatología niega tanto la inmortalidad del alma como la existencia del infierno.

Se caracteriza, en lo relativo a la Segunda Venida de Cristo, por un anuncio errático y casi enfermizo de la fecha del fin del mundo.

Su doctrina de salvación también está completamente equivocada; por un lado, promete la salvación a aquellos que obedezcan ciegamente una serie de consignas judaizantes como guardar el sábado, seguir una dieta pseudo levítica, etc. y, por otro, contradice las doctrinas acerca de la expiación defendidas por todos los credos cristianos.

Para los adventistas, Cristo realizó una expiación en varias fases, no teniendo lugar la misma en la cruz sino en el año 1844, año de incumplimiento de una de sus muchas profecías falsas.

Para la iglesia adventista es dogma el hecho de que las revelaciones de Ellen G. White son inspiradas por Dios y de la misma autoridad que la Biblia (otra característica de las sectas), y esto pese a que está fuera de discusión el carácter erróneo de las mismas.

Su concepción de iglesia excluye a las demás confesiones cristianas. A la Iglesia Católica la llaman la “Ramera” del Apocalipsis. A las demás iglesias cristianas las llaman la “hijas de la Ramera”.

Los sábados, que comienzan a las 6 de la tarde del viernes, según el rito judío, tienen estudio bíblico y el culto semanal a base de lecturas, predicación, cantos, oraciones e invocaciones a Dios.

Oran por los enfermos y acostumbran la imposición de manos. No tienen jerarquía. La congregación elige a sus pastores, ancianos y diáconos, y estos designan a los encargados de numerosos ministerios.

Afirman que el hombre no es espíritu, alma y cuerpo, sino que es un“alma viviente”.

Afirman que cuando el hombre muere, ya no existe más, su alma no está en el cielo (ni en otro lugar), lo que ellos dicen: “el dormir del alma”.

Dicen que el juicio final empezó en 1844.

En el día de la Resurrección, afirman que Dios va a “recrear” a los justos para llevarles al cielo. Quedarán ahí por mil años. Después, el diablo será soltado y los malos resucitarán. Jesús destruirá al diablo y sus seguidores por fuego.

Los justos; la Nueva Jerusalén, bajarán del cielo para vivir eternamente en la tierra. Los malos no recibirán una existencia, sino que serán aniquilados.

Es una inmortalidad condicional. Sólo los buenos la reciben.

Los adventistas confunden la destrucción con la aniquilación, algo contrario a la palabra que la Biblia usa en griego. Los textos bíblicos de Mateo 8:11-12 y 10:28; Juan 3:36; Apocalipsis 14, 9-11 refutan la enseñanza de la aniquilación eterna.

Los adventistas han cambiado en la Biblia la numeración de los Diez Mandamientos.

Los adventistas creen que el arcángel Miguel era Jesús en forma de ángel. Ellos; al contrario de los testigos de Jehová, creen que Jesús es Dios y que forma parte de la Trinidad.

Los adventistas enseñan que el hombre salvado por Cristo debe observar los mandamientos de la ley, y las bienaventuranzas, pero que ha de complementar esas prácticas con ciertas normas naturistas como son: abstenerse de bebidas alcohólicas, de alcaloides como el café y el té, del tabaco y del consumo de carne de cerdo. Fomentan los usos vegetarianos.

Son una extensión moderna de los grupos judaizantes del primer siglo.


Las Falsas Profecías de Ellen White

1. Profetizó que Jerusalén no sería reconstruido como ciudad judía (Early Writings, p. 75).
           
2. Profetizó que ella estaría viva cuando Jesús regresara (Early Writings, pp. 15-16).
           
3. Profetizó que Inglaterra declararía la guerra a Estados Unidos durante la Guerra de Secesión (Testimonies for the Church, vol. I, p. 259.)

4. Profetizó que la Guerra de Secesión americana (1861-5) era una señal de la pronta venida de Cristo (Idem, p. 260).
           
5. Profetizó en los años 50 del s. XIX que Cristo regresaría en “unos pocos meses” (Early Writings, p. 58; Idem, p. 64; Idem, p. 67).

6. Profetizó que los adventistas que vivieran en 1856 estarían vivos para la Segunda Venida de Cristo (Testimonies for the Church, vol. I, pp. 131-132).
           
7. Profetizó que Cristo regresaría antes de que fuera abolida la esclavitud en Estados Unidos (Early Writings, pp. 35 y 276) lo que sucedió en 1863.

Además Ellen White enseñó afirmaciones, como inspiradas por Dios, que se contradicen con la Escritura:

1. Afirmó que la torre de Babel fue construida antes del Diluvio (Spiritual Gifts, vol. 3, p. 301, edición de 1864) en contra de Génesis 11.
           
2. Afirmó que Dios había enviado a un ángel a conversar con Caín (Spiritual Gifts, vol. 3, pp. 48-49) en contra de Génesis 4, 6-7.

3. Afirmó que el sello de Dios es el sábado (Testimonies for the Church, vol. 8, p. 117; The Great Controversy, p. 640) en lugar del Espíritu Santo (Efesios 1, 13-14; 4,30) .
           
4. Afirmó que la expiación realizada por Cristo no fue concluida en la cruz (The Great Controversy, pp. 422 y 623; Testimonies for the Church, vos. I, p. 58) en contra de lo señalado en la Biblia (Juan 19:30).

5. Afirmó que Satanás llevará los pecados de la humanidad (The Great Controversy, pp.422 y 485; Testimonies for the Church, vol. 5, p. 475) en contra de la Escritura que señala que fue Cristo (Juan 1,29).

5. Afirmó que Cristo sólo intercede ante Dios por los que son adventistas (Early Writings, p. 261) en contra de lo establecido en la Escritura (Juan 17,20; 1 Juan 4,7; 5,1).
           
6. Afirmó que en los últimos días la gente debe abandonar las iglesias y unirse al adventismo para ser salva (Early Writings, p. 261), en contra de lo que enseña la Biblia de que la salvación es para todos los que creen.
           
7. Afirmó que la salvación se deriva de las buenas obras y no de la gracia de Dios (The Great Controversy, pp. 480-482; Selected Messages, bk. 1, p. 377; Idem, bk. 3, p. 147) en contra de la Escritura (Efesios 2,8-9).

8. Afirmó que la sangre de Cristo no cancela el pecado (Patriarch and Prophets, p. 357) en contra de lo establecido en la Escritura (Efesios 1,7; 1 Juan 1,7); negando la redención.
           
9. Afirmó que había escuchado el día y la hora de la Segunda Venida de Cristo (Early Writings, p. 15; Selected Messages, bk. 1, p. 76; The Great Controversy, p. 640; Testimonies for the Church, vol. I, p. 59) en contra de lo enseñado por Jesús en Hechos 1:7.

10. Afirmó que Jesús no ascendió a la diestra de Dios hasta el 22 de octubre de 1844  (The Great Controversy, p.480) en contra de lo establecido en la Biblia (Ap 3,21; Hechos 7,55-56).

La represión ejercida por las autoridades adventistas sobre aquellos que han osado sacar a la luz la verdad sobre la profetisa White (hasta la fecha el número de pastores sancionados supera ampliamente el centenar) pone de manifiesto hasta qué punto el Adventismo del Séptimo Día es una secta, que por otro lado, ha dado origen a otras sectas.

Escisiones importantes del Adventismo del Séptimo Día han sido la Sociedad Urantia (punto de conexión entre las sectas clásicas y las ufológicas) y los Davidianos, protagonistas de la tragedia de Waco.


Refutación Doctrinal

En contra de la doctrina de la expiación adventista, la Biblia dice que Cristo llevó los pecados de la humanidad en la Cruz y nos justificó.

La Biblia es la Palabra de Dios, toda ella es revelación, no se deben ignorar pasajes.

El espíritu es inmortal, todos resucitarán al final de los tiempos en espíritu y cuerpo. Los justos serán salvados y los pecadores irán al infierno.
           
La existencia del infierno se ve a lo largo de la Biblia.

El domingo es el día del Señor porque fue el día en que Cristo resucitó.

La salvación no viene por una suma de fe más obras; espor gracia y se recibe por medio de la fe.

Cristo es el Hijo de Dios hecho hombre, no es el arcángel Miguel.
           
La revelación terminó cuando el canon fue finalizado. No se le puede añadir ninguna nueva revelación a la Biblia.

domingo, 1 de noviembre de 2015

12 Sectas en los Inicios del Cristianismo

12 Sectas en los Inicios del Cristianismo


Como dice un viejo dicho, no hay nada nuevo bajo el sol; las mismas cosas que aparecen el día de hoy como novedosas, no son más que copias de sectas antiguas. Veamos las sectas de la antigüedad y comparemos con las de la actualidad, esto nos permitirá entender lo que creemos.

En esta entrada veremos 12 sectas que trajeron falsa doctrina en los inicios del cristianismo, no son todas pero si las que trajeron mayores problemas a la iglesia que recién empezaba.


1. Docetismo (70 – 170 DC)

Esta es una herejía gnóstico que aparece durante el primer siglo del cristianismo que Juan combatió en su primera epístola.

La herejía docética toma este nombre de la raíz griega dokéō, que significa “parecer o parecerle a uno”.

Según esta creencia, Jesús no era humano porque no tenía un cuerpo humano. Su humanidad era una ilusión porque Jesús era sólo divino.

Afirmaban que Cristo no había sufrido la crucifixión, ya que su cuerpo sólo era aparente y no real. Incluso el filósofo gnóstico Basílides para poder explicar el traslado de la cruz, afirmaba que fue Simón de Cirene y no Cristo quien la cargó.

El docetismo fue un error con muchas variaciones acerca de la naturaleza de Cristo. Generalmente, éste enseñaba que Jesús sólo parecía tener un cuerpo y que no era realmente encarnado.

Este error veía a la materia como intrínsecamente maligna, que Dios no podía estar asociado con la materia y de que Dios, siendo perfecto e infinito, no podía sufrir. Por lo tanto, Dios por ser la Palabra, no podía haber venido en carne de acuerdo a Juan 1:1, 14:“En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios…Y la Palabra se convirtió en carne y habitó entre nosotros…”

Esta negación de la verdadera encarnación significaba que Jesús en realidad no sufrió en la cruz y por lo tanto no se levantó de los muertos.

Es esta idea la que el apóstol Juan quiere desestimar cuando escribe: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida” (1 Juan 1:1).

Esta herejía tiene su raíz en la influencia platónica, que afirma que las ideas son las únicas realidades y que nuestro mundo es sólo un reflejo, una imagen; además, se nutría de la idea, hasta cierto punto generalizada en aquella época, de que la materia era corrupta, como enseñaban los griegos: "el cuerpo es la cárcel del espíritu".

La doctrina docética, enraizada también en el dualismo gnóstico, dividía los conceptos de cuerpo y espíritu, atribuyendo al cuerpo todo lo temporal, ilusorio y corrupto y al espíritu todo lo eterno, real y perfecto; por ese motivo es que sostenían que el cuerpo de Cristo fue tan sólo una ilusión y que, de igual modo, su crucifixión existió más que como una apariencia.

El Islam también conserva este punto de vista y sostiene que el cuerpo del profeta Isa (el nombre con que conocen a Jesucristo) sólo fue crucificado como una ilusión.

El principio básico del Docetismo fue refutado por el Apóstol Juan en 1 Juan 4:2-3: “En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y este es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo.”

En 2 Juan 7 también refuta esta doctrina: “Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo.”

Ignacio de Antioquia escribe a la iglesia de Esmirna que Jesucristo"es verdaderamente del linaje de David según la carne, pero Hijo de Dios por la voluntad y poder divinos, verdaderamente nacido de una virgen y bautizado por Juan para que se cumpliera en Él toda justicia, verdaderamente clavado en cruz en la carne por amor a nosotros bajo Poncio Pilato y Herodes el Tetrarca (del cual somos fruto, esto es, su más bienaventurada pasión); para que Él pueda alzar un estandarte para todas las edades por medio de su resurrección, para sus santos y sus fieles, tanto si son judíos como gentiles, en el cuerpo único de su Iglesia. Porque Él sufrió todas estas cosas por nosotros [para que pudiéramos ser salvos]; y sufrió verdaderamente, del mismo modo que resucitó verdaderamente; no como algunos que no son creyentes dicen que sufrió en apariencia, y que ellos mismos son mera apariencia. Y según sus opiniones así les sucederá, porque son sin cuerpo y como los demonios".

El Docetismo fue finalmente condenado en el Concilio de Calcedonia en 451.


2. Ebionismo (70 – 325 DC)

Esta es otra secta gnóstica que decía que Jesús fue un hombre que recibió el Espíritu de Dios cuando se fue bautizado por Juan en el rió Jordán. Entonces el Espíritu de Dios puso en él poder de lo alto para hacer la obra mesiánica. Jesús fue un hombre con un espíritu dotado.

Su nombre se deriva del término hebreo ebion, que significa "pobre".

Esta corriente del cristianismo primitivo es el nombre con el que eran conocidas algunas comunidades cristianas primitivas que se mantenían fieles a la Ley mosaica, cumpliendo preceptos judíos tales como la circuncisión, el sábado, las prohibiciones alimenticias, entre otras.

También tenían una cristología incorrecta afirmaban que Jesús era el Mesías ("Cristo"), pero rechazaban su preexistencia, que tuviera naturaleza divina y también rechazaban su nacimiento virginal.

Consideraban sagrados los libros del Tanaj (Antiguo Testamento) y un Evangelio escrito en Hebreo, que era considerado como el verdadero Evangelio de Mateo (porque no era exactamente igual al Evangelio según Mateo en Griego), al que llamaban "Evangelio según los Hebreos".

Rechazaban tajántemente los escritos del apóstol Pablo, porque lo consideraban un apóstata de la Ley.

En el año 140 DC., Justino Mártir describe una secta alejada de la iglesia que observa la Ley de Moisés, y que la sostienen como obligación universal.

En el 180 DC., Ireneo de Lyon fue el primero en usar el término"Ebionitas" para describir esta secta herética y judaizante, que calificaba como tercamente aferrados a la ley.

En esta secta vemos ideas de muchas sectas actuales, el hecho de que Jesús era un hombre y no Dios, pero por su bautismo con Juan fue dotado para su obra mesiánica me recuerda a los Pare de Sufrir, y a los Testigos de Jehová, su terco aferramiento a la ley me recuerda a los adventistas y otras sectas.


3. Monarquismo Dinámico (II siglo)

Esta falsa doctrina decía que Jesús en su naturaleza no era Dios; afirmaban que Dios existió en Jesús como existe en nosotros; es decir, Jesús era un ser inferior y subordinado a Dios; un ser humano que llegó a ser el Hijo de Dios a causa de la sabiduría divina o el Logos que habitaba en El.

El Monarquismo Dinámico o Dinamista, fue sucesor del ebionismo, que afirmaba que Jesús era el judío elegido como Mesías por Dios, y por los alogos o alogi, que habían rechazado tanto la doctrina sobre el LOGOS como la doctrina del Espíritu Santo, no dejando así aparentemente lugar alguno para una diferenciación en Dios, es decir eran antitrinitarios.

Según el monarquianismo dinámico, existía en el ser humano llamado Jesús una fuerza impersonal (dunamis) que provenía de Dios. Este poder no constituía una diferenciación personal entre Dios y el ser humano Jesús, sino que se trataba de la presencia impersonal del Único Dios.

Teodoto, el curtidor de Bizancio que se traslado a Roma y fue excomulgado allí por el 195 DC., hizo hincapié en la naturaleza y vida humana de Jesús, así como los relatos de los sinópticos.

Enseñó que Jesús fue dotado en su bautismo de un poder sobrenatural. Aceptaba el nacimiento milagroso y la resurrección de Jesús, pero rehusaba aplicarle el titulo de Dios.

Artemon de Roma reconocía el nacimiento sobrenatural, la superior virtud, la falta de pecado y la dignidad única de Jesús, pero llego a la conclusión de que era un ser humano y no Dios.

El monarquianismo dinámico llego a su mayor expresión con Pablo de Samosata, el obispo de Antioquia cuyas enseñanzas fueron condenadas por un sínodo en Antioquia en 269.

Sostenía la unipersonalidad de Dios y negaba la existencia de una hupostasis del logos o de la sabiduría de Dios. El logos, el Hijo y el Espíritu eran entendidos como atributos de Dios.

Al decir esto, Jesús no era Dios sino un mero hombre, en el cual el logos, una Dunamis (Fuerza) impersonal proyectada por Dios desde la eternidad, tomó morada en Jesús y creció en el transcurso de su desarrollo hasta que finalmente por su medio obtuvo cierto grado de divinidad. Sin embargo, la única unión existente entre Jesús y Dios era moral


4. Patripasianismo (III siglo)

Esta enseñanza decía que el Padre se encarnó, sufrió, y murió; es decir. El Padre se convirtió en su propio hijo.

Esta doctrina propuso un monoteísmo de Dios Padre en relación con el cual Jesús fue visto como un simple hombre que fue dotado con el Espíritu Santo.

Esta opinión fue refutada por Hipólito, que condenó la enseñanza como un intento innovador para racionalizar la Escritura de acuerdo a los sistemas de lógica Helénica (más probable que impartido por el filósofo y médico Galeno).

Era una forma más avanzada del monarquismo dinámico. Al despersonalizar al Logos simplemente como el raciocinio de Dios, los llevó a formular una doctrina de la igualdad del Logos y el Padre que niega completamente la subsistencia personal de la Palabra preencarnada; además enseñaban que el Espíritu Santo no es una persona, sino simplemente una manifestación de la gracia del Padre.

Creo que podríamos nombrar más de una secta que piensan así hoy.


5. Modalismo-Sabelianismo (III siglo)

Esta secta enseñaba que existen tres modos del Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Sólo existe un Dios y el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son distintos porque son tres manifestaciones de un solo Dios.

El Modalismo es un término usado para describir una posición estrictamente monoteísta presente en los cristianos de los primeros siglos, donde Dios es definido como un Espíritu Único e Indivisible, que se manifiesta al hombre de diversos modos y que fue manifestado en carne como Jesucristo con el propósito de redimir al hombre.

Las ideas modalistas alcanzaron una difusión notable entre los cristianos de los siglos II y III, ya que Tertuliano, que era trinitario, escribió una de sus principales obras teológicas, Contra Praxeas, específicamente para refutar esta doctrina. Fue en este documento donde Tertuliano utilizó por vez primera el término Trinidad.

En la obra "Contra Práxeas", Tertuliano reconoció que el modalismo era la creencia dominante de su tiempo. En el capítulo III de esta obra (capítulo titulado "varios de los miedos y prejuicios populares") expuso que el modalismo constituía la creencia de la mayoría de creyentes de finales del siglo II y principios del siglo III.

El modalismo, también fue conocido como monarquianismo modalístico. La palabra monarca, enfatizaba que el Rey del universo es uno solo, y modalismo que Dios se ha manifestado al hombre de diversos modos. El monarquianismo modalístico identificaba a Jesucristo como Dios mismo (el Padre) manifestado en carne.

Esta doctrina está presente el día de hoy, pareciéndose a la doctrina trinitaria, pero diferenciándose en el hecho de que hablan de un solo Dios en sus tres modos, en lugar de un solo Dios pero en tres personas.


6. Arrianismo (III a IV siglo)

La enseñanza principal de este grupo era que Jesús era menor de Dios pero más alto que el hombre. Así que fue la primera creación de Dios. Jesús era semidivino.

El arrianismo es el conjunto de doctrinas cristianas desarrolladas por Arrio, sacerdote de Alejandría, probablemente de origen libio, así como por algunos de sus discípulos y simpatizantes.

Según la teología arriana, Cristo era la primera criatura creada por Dios, pero no era Dios en sí mismo. Una vez que la Iglesia definió el dogma de la divinidad del Hijo y, posteriormente, de la Trinidad, el arrianismo fue condenado como una herejía.

Este término también se utiliza en ocasiones de forma inexacta para aludir a aquellas doctrinas que expresen negación de la naturaleza divina de Jesús.

El conflicto que entrañaban las enseñanzas y predicaciones de Arrio radicaba en el modo en que configuraba las relaciones entre Dios y su Hijo, el Verbo hecho Hombre.

Según los arrianistas, el Hijo de Dios, segunda persona de la Trinidad, no gozaba de la misma esencia del Padre, sino que se trataba de una divinidad subordinada o de segundo orden, puesto que había sido engendrado como mortal, afirmación que se fundamentaba en antiguos escritos del cristianismo y en especial en algunos comentarios de Orígenes.

Para Arrio y sus seguidores, la esencia de Dios, fuente rectora del cosmos, creadora y no originada, existe por la eternidad; convertía al Verbo en una criatura que gozaba de la condición divina, en efecto, pero en cualquier caso en la medida en que el Verbo participaba de la gracia, y siempre subordinado al Padre y a su voluntad.

Las enseñanzas de Arrio fueron condenadas en el año 325 en el primer Concilio ecuménico de Nicea. Los 318 obispos reunidos allí redactaron un credo que establecía que el Hijo de Dios era “concebido, no hecho”, y consustancial (en griego, homoousios, de la misma sustancia) con el Padre; esto es, el Hijo formaba parte de la Trinidad, no de la creación. Previamente, ningún credo había sido aceptado con carácter universal por todas las iglesias. La condición del nuevo credo como dogma fue confirmada por prohibiciones en contra de la enseñanza de Arrio.

A pesar de su condena, la enseñanza de Arrio no se extinguió. En parte se debía a la interferencia de las políticas imperiales. El emperador Constantino I revocó la orden de exilio que pesaba sobre Arrio alrededor del 334. Poco después, dos personas influyentes salieron en defensa del arrianismo: el nuevo emperador, Constancio II, que se vio atraído por la doctrina arriana, y el obispo y teólogo Eusebio de Nicomedia, posteriormente patriarca de Constantinopla, también se convirtió en líder arriano.

En el año 359 el arrianismo había prevalecido y se convirtió en la fe oficial del Imperio. Sin embargo, las luchas internas dividieron a los arrianos en dos partidos. Los arrianos moderados consistían sobre todo en obispos del este conservador, quienes básicamente se pusieron de acuerdo con el credo de Nicea pero dudaban acerca del término improvisado homoousios (consustancial) utilizado en el credo. Los neoarrianos defendían que el Hijo tenía una esencia diferente (en griego heteroousios), o que no se asemejaba, al Padre (en griego anomoios). Este grupo también incluía el Neumatómacos (combatientes en contra del Espíritu), quienes afirmaban que el Espíritu Santo es una criatura como el Hijo. Con la muerte de Constancio II en 361, y el reinado de Valente, quien persiguió a los moderados, se había abierto una vía para que la ortodoxia de Nicea obtuviera la victoria final, reconocida por el emperador Teodosio en el año 379 y reafirmada en el Segundo Concilio Ecuménico (Constantinopla I) celebrado en 381.


7. Apolinarianismo (IV siglo)

Según este grupo, Jesús no tenía una mente humana. Su sitio fue reemplazado por el “Logos”. Jesús era divino pero tenía una naturaleza humana.

Esta herejía le debe su nombre a que fue enseñada por Apolinario el Joven, obispo de Laodicea en Siria alrededor del año 361.

Enseñaba que el Logos de Dios, el cual se convirtió en la naturaleza divina de Cristo tomó el lugar de Su alma humana racional; mientras que Su cuerpo fue una forma glorificada de la naturaleza humana.

En otras palabras, aún cuando Jesús era un hombre, Él no tenía una mente humana, sino que era exclusivamente divina.

Apolinario enseñó que las dos naturalezas de Cristo no podían existir dentro de una persona. Su solución era menoscabar la naturaleza humana de Cristo.

Esta herejía niega la verdadera y completa humanidad en la persona de Jesús, lo cual pone en peligro el valor de la expiación ya que en ésta, Jesús es declarado tanto Dios y hombre para poder llevar a cabo este acto.

Él necesitaba ser Dios para ofrecer un sacrificio puro y santo de valor suficiente; y necesitaba ser un hombre para poder morir por los hombres.

Jesús es totalmente Dios y hombre. Esto se conoce como la Unión Hipostática.

Juan 1:1, 14 es bien claro: “En el principio era el verbo, y el verbo estaba con Dios y el verbo era Dios…y y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros…”; y Colosenses 2:9 lo confirma: “Porque en Él habita corporalmente toda la plenitud de la deidad.”

Lo más ilógico de esta doctrina, es que cuando Apolinario negó que Cristo tenga un alma humana cambiando su lugar por el Logos divino; Jesús vino a ser humano sólo en dos partes.

El consideraba el alma humana como el asiento del pecado; entonces, como Cristo no tenía pecado, no podía haber poseído un alma humana.

Esta teoría fue condenada por el Concilio de Constantinopla en el 381 DC.


8. Nestorianismo (IV siglo)

Esta enseñanza es una prueba que queriendo hacer algo bueno hacemos algo peor; Nestorio, queriendo combatir las enseñanzas de Apolinario, enseñaba que Jesús era humano y divino y que estas esencias eran separadas. Jesús tenía dos naturalezas que consistían en 2 personas; es decir, tenía una personalidad doble.

El nestorianismo, también conocido como Difisismo, es una doctrina que considera a Cristo radicalmente separado en dos personas, una humana y una divina, completas ambas de modo tal que conforman dos entes independientes, dos personas unidas en Cristo, que es Dios y hombre al mismo tiempo, pero formado de dos personas distintas.

Nestorio sostenía principalmente que Cristo era un hombre en el que había ido a habitar Dios, escindiendo la persona divina de la persona humana.


9. Eutiquianismo (V siglo)

Esta enseñanza decía que la naturaleza humana y divina de Jesús creó una tercera naturaleza.

La doctrina errónea de Eutiques es similar al monofisismo. Sostiene que las naturalezas divina y humana de Jesucristo estaban de tal manera confundidas entre sí que se hacían indistinguibles.

Como resultado, Cristo no sería verdaderamente capaz de relacionarse ni identificarse plenamente con nosotros; ni tampoco sería verdadera y plenamente divino ni humano. Por tanto, sería incapaz de actuar como el perfecto mediador entre Dios y el hombre, o de realmente pagar el precio por nuestros pecados.


10. Monofisismo (V siglo)

Esta secta decía que Jesús era de una naturaleza divina y una naturaleza humana y estas dos se formaron en una naturaleza mixta.

El monofisismo (del griego monos, “uno”, y physis, “naturaleza”) es una doctrina teológica que sostiene que en Jesús sólo está presente la naturaleza divina, pero no la humana.

El dogma cristiano sostiene que en Cristo existen dos naturalezas, la divina y la humana sin separación y sin confusión; sin embargo, el monofisismo mantiene que en Cristo existen las dos naturalezas, sin separación pero confundidas, de forma que la naturaleza humana se pierde, absorbida, en la divina.


11. Monotheletismo (VII siglo)

Este grupo decía que Cristo tenía dos naturalezas, una humana y la otra divina, pero su voluntad era sola divina. De ese modo la humanidad de Cristo era deficiente porque la faltaba una voluntad humana.

En comparación con los otros, este fue un error de menor grado, pero al mismo tiempo serio. Alegaba que aunque Cristo poseía dos naturalezas, sin embargo, tenía una sola voluntad (mono, uno;thelema, voluntad).

La iglesia cristiana enseña que Cristo tiene dos voluntades, la humana y la divina.


12. Adopcionismo (VIII siglo)

Este grupo decía que cuando el Espíritu Santo cubrió Jesús durante su bautismo, él fue adoptado a la divinidad de Dios. Jesús era un hombre que llegó a ser Dios.

El adopcionismo es la doctrina según la cual Jesús era un ser humano, elevado a categoría divina por designio de Dios por su adopción, o bien al ser concebido, o en algún momento a lo largo de su vida, o tras su muerte.

Decían que Cristo era el Hijo de Dios en cuanto a su naturaleza divina, pero como hombre sólo fue aceptado por ser el primer Hijo nacido de Dios.

Esta doctrina iba en contra del encarnacionismo, según la cual Jesús desde siempre había sido Hijo de Dios (concretamente la Segunda Persona de Dios) y que es la que enseña la Biblia.


Conclusión

Como hemos visto, estas sectas atacaron principalmente a la persona de Jesucristo, de modo que hacían inefectiva la obra de salvación por nosotros.

También atacaron la doctrina de la trinidad diciendo que Dios era uno y que tanto Jesús como el Espíritu Santo eran manifestaciones de Dios o en el mejor de los casos semidioses.

Lo que si podemos ver claramente es que estas doctrinas han vuelto aparecer a lo largo de la historia y que muchas de las sectas actuales no traen pensamientos nuevos sino que han resucitado estas ideas tan antiguas.