lunes, 2 de noviembre de 2015

Los Adventistas

Los Adventistas

Fundador

William Miller, fue un granjero de Pensilvania que nació el 15 de febrero de 1782, en Fitsfield y murió en Low Hampton el 20 de diciembre de 1849.

Miller era considerado entre sus amigos, como un Bautista consagrado, desinteresado y humilde.

Empezó a estudiar la Biblia cuando tenía 34 años, sin método teológico, solo orientado por un libro de concordancias. Pensó que había encontrado la clave para entender las profecías sobre el fin del mundo, en los libros del profeta Daniel y del Apocalipsis.

Aunque el fundador fue William Miller, el personaje central en la historia de la secta lo constituye Ellen G. White, cuyos escritos son considerados por la jerarquía y los adeptos de los Adventistas de Séptimo Día tan inspirados por Dios como la Biblia.


Historia

Su punto de partida lo constituyen las interpretaciones especiales de William Miller en relación con Daniel 8,14 (“Y él dijo: Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado.”); basándose en ellas profetizó el Fin del Mundo para el año 1843.

Al sobrevenir el fracaso, Miller comenzó a cambiar de fechas y anunció el Fin del Mundo para el 21 de marzo de 1844, el 18 de abril de 1844 y el 22 de octubre de 1844.

Paradójicamente este último fracaso proporcionaría a la secta uno de los puntales de su teología. El 23 de octubre de 1844, uno de los adeptos, llamado Hiram Edson, comunicó que había experimentado una visión en la que había visto cómo Cristo llegaba hasta un altar en el cielo. De esto se dedujo que Miller no se había equivocado en cuanto a la fecha, sino que sólo había errado en el lugar hacia el cual se dirigiría Cristo.

Posteriormente el Fin del Mundo volvería a ser anunciado por la secta en repetidas ocasiones entre ellas 1854 y 1873.

Es importante notar que, aunque rechazaron (por razones obvias) la creencia de Miller de que Jesús llegaría en 1843, los adventistas siguen con la misma cronología basada en el libro de Daniel y otros textos interpretados arbitrariamente. 

Como los Testigos de Jehová, Elena de White trató de interpretar algunos acontecimientos históricos de los siglos XVIII y XIX según las profecías de Daniel.

Desde el comienzo de la iglesia sabatista, el trabajo literario y el sistema de vender sus libros han tenido una parte importante en el crecimiento del grupo. Tienen casi 50 casas de publicaciones en más de 220 idiomas.

En muchos casos, los Adventistas del Séptimo Día han sido un precedente de las características de las sectas del siglo XX: utilizan actividades con fines proselitistas, como los cursillos para dejar de fumar; obligan a aportar cuotas económicas considerables y repetidas para pertenecer a la secta, crean negocios con el dinero que deben depositar los adeptos, intentan infiltrarse en las entidades paraeclesiásticas para aparecer como una iglesia más.


Doctrina adventista

Los adventistas consideran a las Sagradas Escrituras como la base de su fe y su moral, pero al interpretarlas las toman tan a la letra que se les ha llamado “Los más fundamentalistas de los fundamentalistas”.

Aunque su estudio sea sincero y reverente, los criterios de lectura y de interpretación que siguen los conduce a posiciones humanas con pretexto de ser fieles a Dios, y hacen que se conduzcan bajo el imperio de la letra antes que bajo la conducción del Espíritu. Por eso su insistencia fallida en la fecha de la venida de Cristo o la observancia del sábado.

El especial “camaleonismo” de esta secta y su astucia a la hora de infiltrarse en ambientes evangélicos, ha causado el que algunos hayan caído en el error de considerarla una iglesia evangélica más.

Igualmente, su explicación acerca del sacrificio expiatorio de Cristo, que ya no es para ellos la muerte de Jesús en la Cruz, ni su intercesión por nosotros en el cielo, sino el paso que hizo Jesús en 1844 hasta el lugar santísimo, para “completar y perfeccionar así su expiación”.

Esta visión de Hiram Edson es para ellos de suma importancia, a pesar de carecer de fundamentos bíblicos.

Son asiduos lectores de las Sagradas Escrituras, pero ignoran totalmente los pasajes Bíblicos que no concuerdan con sus ideas.

Su escatología niega tanto la inmortalidad del alma como la existencia del infierno.

Se caracteriza, en lo relativo a la Segunda Venida de Cristo, por un anuncio errático y casi enfermizo de la fecha del fin del mundo.

Su doctrina de salvación también está completamente equivocada; por un lado, promete la salvación a aquellos que obedezcan ciegamente una serie de consignas judaizantes como guardar el sábado, seguir una dieta pseudo levítica, etc. y, por otro, contradice las doctrinas acerca de la expiación defendidas por todos los credos cristianos.

Para los adventistas, Cristo realizó una expiación en varias fases, no teniendo lugar la misma en la cruz sino en el año 1844, año de incumplimiento de una de sus muchas profecías falsas.

Para la iglesia adventista es dogma el hecho de que las revelaciones de Ellen G. White son inspiradas por Dios y de la misma autoridad que la Biblia (otra característica de las sectas), y esto pese a que está fuera de discusión el carácter erróneo de las mismas.

Su concepción de iglesia excluye a las demás confesiones cristianas. A la Iglesia Católica la llaman la “Ramera” del Apocalipsis. A las demás iglesias cristianas las llaman la “hijas de la Ramera”.

Los sábados, que comienzan a las 6 de la tarde del viernes, según el rito judío, tienen estudio bíblico y el culto semanal a base de lecturas, predicación, cantos, oraciones e invocaciones a Dios.

Oran por los enfermos y acostumbran la imposición de manos. No tienen jerarquía. La congregación elige a sus pastores, ancianos y diáconos, y estos designan a los encargados de numerosos ministerios.

Afirman que el hombre no es espíritu, alma y cuerpo, sino que es un“alma viviente”.

Afirman que cuando el hombre muere, ya no existe más, su alma no está en el cielo (ni en otro lugar), lo que ellos dicen: “el dormir del alma”.

Dicen que el juicio final empezó en 1844.

En el día de la Resurrección, afirman que Dios va a “recrear” a los justos para llevarles al cielo. Quedarán ahí por mil años. Después, el diablo será soltado y los malos resucitarán. Jesús destruirá al diablo y sus seguidores por fuego.

Los justos; la Nueva Jerusalén, bajarán del cielo para vivir eternamente en la tierra. Los malos no recibirán una existencia, sino que serán aniquilados.

Es una inmortalidad condicional. Sólo los buenos la reciben.

Los adventistas confunden la destrucción con la aniquilación, algo contrario a la palabra que la Biblia usa en griego. Los textos bíblicos de Mateo 8:11-12 y 10:28; Juan 3:36; Apocalipsis 14, 9-11 refutan la enseñanza de la aniquilación eterna.

Los adventistas han cambiado en la Biblia la numeración de los Diez Mandamientos.

Los adventistas creen que el arcángel Miguel era Jesús en forma de ángel. Ellos; al contrario de los testigos de Jehová, creen que Jesús es Dios y que forma parte de la Trinidad.

Los adventistas enseñan que el hombre salvado por Cristo debe observar los mandamientos de la ley, y las bienaventuranzas, pero que ha de complementar esas prácticas con ciertas normas naturistas como son: abstenerse de bebidas alcohólicas, de alcaloides como el café y el té, del tabaco y del consumo de carne de cerdo. Fomentan los usos vegetarianos.

Son una extensión moderna de los grupos judaizantes del primer siglo.


Las Falsas Profecías de Ellen White

1. Profetizó que Jerusalén no sería reconstruido como ciudad judía (Early Writings, p. 75).
           
2. Profetizó que ella estaría viva cuando Jesús regresara (Early Writings, pp. 15-16).
           
3. Profetizó que Inglaterra declararía la guerra a Estados Unidos durante la Guerra de Secesión (Testimonies for the Church, vol. I, p. 259.)

4. Profetizó que la Guerra de Secesión americana (1861-5) era una señal de la pronta venida de Cristo (Idem, p. 260).
           
5. Profetizó en los años 50 del s. XIX que Cristo regresaría en “unos pocos meses” (Early Writings, p. 58; Idem, p. 64; Idem, p. 67).

6. Profetizó que los adventistas que vivieran en 1856 estarían vivos para la Segunda Venida de Cristo (Testimonies for the Church, vol. I, pp. 131-132).
           
7. Profetizó que Cristo regresaría antes de que fuera abolida la esclavitud en Estados Unidos (Early Writings, pp. 35 y 276) lo que sucedió en 1863.

Además Ellen White enseñó afirmaciones, como inspiradas por Dios, que se contradicen con la Escritura:

1. Afirmó que la torre de Babel fue construida antes del Diluvio (Spiritual Gifts, vol. 3, p. 301, edición de 1864) en contra de Génesis 11.
           
2. Afirmó que Dios había enviado a un ángel a conversar con Caín (Spiritual Gifts, vol. 3, pp. 48-49) en contra de Génesis 4, 6-7.

3. Afirmó que el sello de Dios es el sábado (Testimonies for the Church, vol. 8, p. 117; The Great Controversy, p. 640) en lugar del Espíritu Santo (Efesios 1, 13-14; 4,30) .
           
4. Afirmó que la expiación realizada por Cristo no fue concluida en la cruz (The Great Controversy, pp. 422 y 623; Testimonies for the Church, vos. I, p. 58) en contra de lo señalado en la Biblia (Juan 19:30).

5. Afirmó que Satanás llevará los pecados de la humanidad (The Great Controversy, pp.422 y 485; Testimonies for the Church, vol. 5, p. 475) en contra de la Escritura que señala que fue Cristo (Juan 1,29).

5. Afirmó que Cristo sólo intercede ante Dios por los que son adventistas (Early Writings, p. 261) en contra de lo establecido en la Escritura (Juan 17,20; 1 Juan 4,7; 5,1).
           
6. Afirmó que en los últimos días la gente debe abandonar las iglesias y unirse al adventismo para ser salva (Early Writings, p. 261), en contra de lo que enseña la Biblia de que la salvación es para todos los que creen.
           
7. Afirmó que la salvación se deriva de las buenas obras y no de la gracia de Dios (The Great Controversy, pp. 480-482; Selected Messages, bk. 1, p. 377; Idem, bk. 3, p. 147) en contra de la Escritura (Efesios 2,8-9).

8. Afirmó que la sangre de Cristo no cancela el pecado (Patriarch and Prophets, p. 357) en contra de lo establecido en la Escritura (Efesios 1,7; 1 Juan 1,7); negando la redención.
           
9. Afirmó que había escuchado el día y la hora de la Segunda Venida de Cristo (Early Writings, p. 15; Selected Messages, bk. 1, p. 76; The Great Controversy, p. 640; Testimonies for the Church, vol. I, p. 59) en contra de lo enseñado por Jesús en Hechos 1:7.

10. Afirmó que Jesús no ascendió a la diestra de Dios hasta el 22 de octubre de 1844  (The Great Controversy, p.480) en contra de lo establecido en la Biblia (Ap 3,21; Hechos 7,55-56).

La represión ejercida por las autoridades adventistas sobre aquellos que han osado sacar a la luz la verdad sobre la profetisa White (hasta la fecha el número de pastores sancionados supera ampliamente el centenar) pone de manifiesto hasta qué punto el Adventismo del Séptimo Día es una secta, que por otro lado, ha dado origen a otras sectas.

Escisiones importantes del Adventismo del Séptimo Día han sido la Sociedad Urantia (punto de conexión entre las sectas clásicas y las ufológicas) y los Davidianos, protagonistas de la tragedia de Waco.


Refutación Doctrinal

En contra de la doctrina de la expiación adventista, la Biblia dice que Cristo llevó los pecados de la humanidad en la Cruz y nos justificó.

La Biblia es la Palabra de Dios, toda ella es revelación, no se deben ignorar pasajes.

El espíritu es inmortal, todos resucitarán al final de los tiempos en espíritu y cuerpo. Los justos serán salvados y los pecadores irán al infierno.
           
La existencia del infierno se ve a lo largo de la Biblia.

El domingo es el día del Señor porque fue el día en que Cristo resucitó.

La salvación no viene por una suma de fe más obras; espor gracia y se recibe por medio de la fe.

Cristo es el Hijo de Dios hecho hombre, no es el arcángel Miguel.
           
La revelación terminó cuando el canon fue finalizado. No se le puede añadir ninguna nueva revelación a la Biblia.

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